El Conflicto se genera y se genera.
Valla temazo: ¡El Conflicto!
Pues nada, en la Feria del Asociacionismo nos presentamos pensando en lo difícil que nos resultaba venir a interpretar.
No es como otras veces que podemos temer o nos crispa la incertidumbre. En este caso era como algo sabido. Esa sensación se palpaba desde hacía unas semanas.
Lo llevo notando todo ese tiempo y es como si tuviésemos que aleccionarnos con la espontaneidad. No dejarnos enfriar, o puede ser que haga falta enfriarse para volver a disfrutar de la calidez.
Mi experiencia personal es ese frío y el temor al contagio.
El contagio. Que se transmite y eso me deja indefensa, incapaz.
Es la maravilla humana, Un cambio contínuo. La lucha.
Susana con su sonrisa incondicional; Charo siempre dispuesta; Edith, nuestra musa; Duli discreta y amable; Juanma observador y filósofo; Carmen enérgica; Mónica superando la situación, exponiéndose; Manuel el profeta ahumado.
Compartimos con el público el conflicto, la dificultad... y además, estando en un proceso como este que describo, podía sentir la boca del estómago un poco pesada, para colmo, la materia gris estaba espesa y no se dejaba llevar, era autónoma y generaba los pensamientos contradictorios que se mezclaban con los actores.
Sí que hemos recogido mucho de lo expresado en nuestros conflictos personales, lo que tememos: LA ESPONTANEIDAD, el miedo escénico, la exposición y el posible asomo de nuestra vulnerabilidad. Puede ser que hayamos tocado nuestro tema y tengamos esa necesidad de trabajarlo.
Y surgen las ideas... "Tenemos que encontrarnos con tiempo para caldear, para tocarnos, disfrutarnos, sentirnos uno"
Precioso apunte que nos dirige al reencuentro y nos permite acomodarnos y sentirnos satisfechos con nosotros mismos. Sabemos que todavía estamos.
Es nuestro descubrimiento.
Todos somos HABBER y cada uno de nosotros es imprescindible para poder transmitir ese sentir grupal que sabemos y queremos regalar al público desde nuestro lugar más profundo.
