3.10.09

La puesta en escena

Eva como madre que arranca sus raíces para dispersarlas por toda nuestra existencia femenina. Mujeres que atraviesan la profundidad del océano, los picos más altos, los espacios etéreos; que dejan su corazón y pierden las pasiones, que emigran y transgreden su identidad.

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Es el diario de Eva, lo que ocurre a diario y se convierte en normal, lo que vemos como rutina en las calles, en las colas del paro, en los pseudotrabajos...

El encuentro se temía distante; al comienzo de la escena, nos acercamos al público y tal y como expresa Eva en su diario: "Cuando tuve consciencia de los paraísos perdidos, comprendí que mi estancia en aquel lugar no tenía ya ningún sentido. Todo recayó sobre mi espalda, fue un trayecto largo y sombrío, lleno de infortunios que desahogaban su rabia sobre mí", preguntamos a los presentes en un encuentro directo ¿Cuáles son tus paraisos perdidos?.

Es el comienzo de la dramatización; una cadena que une nuestro sentimiento con el de los presentes.

Y comenzamos con nuestro diario. Estábamos caldeando, queríamos representar lo que leíamos y sentir a la vez. El tiempo no estaba de nuestro lado, pero no se impuso, así que según se iba desarrollando la escena, el grupo se estaba sintiendo a sí mismo; finalizando el acto previsto, sorprende de nuevo lo espontáneo; sentimientos de tristeza y rechazo que se presentan ambivalentes y mostramos con entrega.

Las emociones contagian y entramos en catarsis con las mujeres que sienten sus pérdidas y lloran su presente;
nosot@s lloramos con ellas y les ofrecemos nuestro interior para expresarles: "Yo soy tú", soy tu miedo, tu rabia, tu tristeza, tu impotencia, tu solidaridad, tu despotismo... y nos fundimos en el abrazo de Camino. tod@s la queríamos abrazar.

Ahora estaba candente la acción y así se lo pudimos transmitir.

La mujer emigrante como sentimiento negativo es la lucha que nos empuja y el aviso de que todo está cambiando es: el sentimiento de la mujer emigrante como una emoción positiva, la mujer que reconoce el mundo y disfruta de todos los paraisos que le quedan por descubrir, sabiendo que aquella tierra que deja, nunca es perdida, sino la semilla que florece en nuestro nuevo hogar.

La mirada femenina es la tierra que llama a la humanidad completa. La madre que cria y que nutre en cualquier parte de mi mundo, tu mundo, el mundo.
Gracias a todas las mujeres y a todos los hombres que hoy nos hicieron crecer y reconocer nuestro destino en el suyo propio.
Gracias al grupo Habber que se refuerza en el acto y se permite el lujo de sentir y mostrarse en la creación del acto espontáneo.
Parece que después de una actuación de nuestra compañía el aire entra más puro en mis pulmones e irremediablemente me siento mejor.

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