
Malpica –4-07-09
Algo que se inició en el día de la lucha campesina y que había quedado en el aire, fue cogiendo forma y dejando que los pájaros anidasen en nuestras cabezas.
La ilusión, el interés y las ganas de descubrirnos en un nuevo entorno como la paradisíaca Malpica.
Los pájaros no dejaron de rondar y surgieron trazos espontáneos que prometían convertirse en nuevas conservas…y así fue (todo un programa planificado iniciaba rumbo al desenlace de la escenificación que en cierto modo nos preocupaba, con la inquietud de no dar la talla que aquel posible público esperaba de nosotros, bla, bla, bla…) .
Enlatadas, con un diseño “in”, cogieron rumbo a Malpica. Menos mal, que los elementos siempre juegan a nuestro favor y… comenzaron a romperse todos nuestros esquemas. Entonces nos encontramos con lo espontáneo. Descubrimos el Espíritu que nos acompaña en cada sesión, que se transforma y nos sorprende como si de un extraño se tratase.
La novedad.
Fue una tarea ardua y difícil, el recomponernos y situarnos ante lo imprevisto y el caos que rondaba acechándonos.
Como nuestro ánimo es amigable, urdimos un plan que consistía en disfrutar cada momento y descubrirnos a cada uno de nosotros, así como encontrar el punto de integración dentro de nuestro grupo, equilibrar nuestras fuerzas, nuestras palabras, compartir los sentimientos, serenar el empeño…llamar a Duli (que vino acompañándonos) por su nombre.
El sábado fue un regalo de nuestro astro rey, que compuso nuestra marcha de forma relajada, sin apremios.
Fue un día de muchas horas con sabor suficiente, con tendencia al esparcimiento cantando y bailando, con sutiles tragos de amargo dulzor.
La suerte de la creación nos acompaña en todo momento y, creamos. El lugar, el ánimo, la paciencia, el respeto, la constancia, la decepción, el impulso, el amor de la compañía que se abraza y se protege. Todo nos caldea de forma irracional, descontrolada y desmedida, que cuando lo encontramos enfrente de nuestras narices, comprendemos que es nuestra acción.
Atrás quedaron aquellas conservas, aquellos miedos al encuentro con la muchedumbre, el miedo a ser nuevos en cada momento que surge… y el acto se impone.
La llamada al público, como si de vendedores ambulantes nos tratáramos.
Los niños impulsaron la obra y nos dejaron expresar el sentir de la máquina de la alegría, de la tristeza, del miedo escénico, la vida.
Surgen historias que los actores suplican al público y que éste les corresponde con gratitud.
Acabamos con superman que da poderes a Spiderman, integrando unos polvos mágicos que les darán la fuerza necesaria para salvar el mundo. Nosotros hicimos de esos superhéroes. Aquello finaliza con la observación emocionada e ingenua del niño que cuenta la historia: “Sí así fue como pasó”.
Este aprendizaje no está escrito en ningún libro ni programado en un proyecto. Alguien dice que es la experiencia de la vida.
No sabría ponerle título, tiene nuestra esencia divina. Creo que es lo que algunos llaman ser Dios.
¡Qué suerte de contrariedades!
Algo que se inició en el día de la lucha campesina y que había quedado en el aire, fue cogiendo forma y dejando que los pájaros anidasen en nuestras cabezas.
La ilusión, el interés y las ganas de descubrirnos en un nuevo entorno como la paradisíaca Malpica.
Los pájaros no dejaron de rondar y surgieron trazos espontáneos que prometían convertirse en nuevas conservas…y así fue (todo un programa planificado iniciaba rumbo al desenlace de la escenificación que en cierto modo nos preocupaba, con la inquietud de no dar la talla que aquel posible público esperaba de nosotros, bla, bla, bla…) .
Enlatadas, con un diseño “in”, cogieron rumbo a Malpica. Menos mal, que los elementos siempre juegan a nuestro favor y… comenzaron a romperse todos nuestros esquemas. Entonces nos encontramos con lo espontáneo. Descubrimos el Espíritu que nos acompaña en cada sesión, que se transforma y nos sorprende como si de un extraño se tratase.
La novedad.
Fue una tarea ardua y difícil, el recomponernos y situarnos ante lo imprevisto y el caos que rondaba acechándonos.
Como nuestro ánimo es amigable, urdimos un plan que consistía en disfrutar cada momento y descubrirnos a cada uno de nosotros, así como encontrar el punto de integración dentro de nuestro grupo, equilibrar nuestras fuerzas, nuestras palabras, compartir los sentimientos, serenar el empeño…llamar a Duli (que vino acompañándonos) por su nombre.
El sábado fue un regalo de nuestro astro rey, que compuso nuestra marcha de forma relajada, sin apremios.
Fue un día de muchas horas con sabor suficiente, con tendencia al esparcimiento cantando y bailando, con sutiles tragos de amargo dulzor.
La suerte de la creación nos acompaña en todo momento y, creamos. El lugar, el ánimo, la paciencia, el respeto, la constancia, la decepción, el impulso, el amor de la compañía que se abraza y se protege. Todo nos caldea de forma irracional, descontrolada y desmedida, que cuando lo encontramos enfrente de nuestras narices, comprendemos que es nuestra acción.
Atrás quedaron aquellas conservas, aquellos miedos al encuentro con la muchedumbre, el miedo a ser nuevos en cada momento que surge… y el acto se impone.
La llamada al público, como si de vendedores ambulantes nos tratáramos.
Los niños impulsaron la obra y nos dejaron expresar el sentir de la máquina de la alegría, de la tristeza, del miedo escénico, la vida.
Surgen historias que los actores suplican al público y que éste les corresponde con gratitud.
Acabamos con superman que da poderes a Spiderman, integrando unos polvos mágicos que les darán la fuerza necesaria para salvar el mundo. Nosotros hicimos de esos superhéroes. Aquello finaliza con la observación emocionada e ingenua del niño que cuenta la historia: “Sí así fue como pasó”.
Este aprendizaje no está escrito en ningún libro ni programado en un proyecto. Alguien dice que es la experiencia de la vida.
No sabría ponerle título, tiene nuestra esencia divina. Creo que es lo que algunos llaman ser Dios.
¡Qué suerte de contrariedades!

2 comentarios:
je je je . Fue bueno sin Malpica no habria tenido vacaciones bs
pues si que sí..."así fue como pasó" con toda esa suerte de sentimientos, emociones comunes en espíritus vivos con ganas de divertirse en libertad
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